BEA: la Slow Factory mexicana que promueve la Responsabilidad Social Empresarial
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BEA: la Slow Factory mexicana que promueve la Responsabilidad Social Empresarial
03/09/2014

Ana Vela, Network Brandforum.it
Bioconstrucción y Energía Alternativa es una pequeña empresa mexicana, entre las primeras que invirtieron en responsabilidad social empresarial y green building en el país, generando cambios interesantes en el campo de internal branding y más.

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El mundo empresarial está cambiando constantemente debido a nuevas tensiones que debe afrontar continuamente, desde los negocios hasta las estrategias de comunicación innovadoras e incluso la exigencia de mostrarse sostenible en el mercado. Pero a pesar de los rápidos cambios tecnológicos (entre otros), surge una nueva necesidad empresarial, una transformación en clave slow: regresar a los orígenes y enfatizar la sostenibilidad.


Parece que la responsabilidad social empresarial – también conocida como Corporate Social Responsibility (CSR) – puede transformar a una empresa en un actor capaz de incorporar los negocios y la ética, mediante diversos canales de interacción social.

 

Una empresa que ha asumido la sostenibilidad como uno de sus valores fundamentales es Bioconstrucción y Energía Alternativa (BEA): reconocida por sus servicios de consultoría en edificación sostenible o green building, BEA fue una de las primeras empresas mexicanas que puso en práctica los principios del CSR.


El caso BEA, los primeros en el campo de green building en México

 

A mediados de la década del 2000, las grandes multinacionales en México, con el fin de desarrollar y consolidar estrategias de responsabilidad social, decidieron emplear consultores locales competentes para innovar con la remodelación de sus sedes corporativas en base a los estándares vigentes del green building.

 

En ese periodo se fundó Bioconstrucción y Energía Alternativa (BEA), para ser exactos en el 2001 en Monterrey, la ciudad industrial más grande del norte de México, con la misión de ofrecer servicios de consultoría en edificación sostenible empleando estándares internacionales.

 

Simultáneamente, la empresa comenzó a estimular el mercado de green building mediante campañas de sensibilización, conferencias y eventos congruentes con los valores de la empresa. Desde un inicio, BEA reconoció que la clave para el éxito en este nuevo mercado consistía en, “predicar con el ejemplo”. Si la empresa ofrece servicios sostenibles, esta misma tiene que ser sostenible en todos sus ámbitos; tanto en su modo de operar interno (Employee Care) como al externo (Customer Care).

 

BEA tenía un objetivo claro: convertirse en la primera empresa latinoamericana con un certificado de sostenibilidad LEED Platinum, la categoría más alta del sistema americano que reconoce las mejores estrategias y prácticas de edificación verde en el mundo.

 

De esta manera buscaba comunicarle a la comunidad internacional que su esfuerzo ambiental era auténtico y a su vez demostraba que tenía en su equipo los mejores arquitectos e ingenieros en el campo de edificación sostenible de toda América Latina.

 

Tras dos años de trabajo intenso, BEA obtuvo la certificación prestigiosa, inclusive superando los requisitos predeterminados.

 

Las oficinas de BEA cuentan con paneles solares fotovoltaicos y una turbina eólica para generar energía limpia y renovable en sitio. De igual manera, todo el equipo de oficina contiene materiales renovables o es de alta eficiencia energética. Por ejemplo, la sala de juntas tiene un monitor que mide los niveles de dióxido de carbono, para ofrecer un espacio de trabajo agradable con aire limpio.

 

En cuanto a la iluminación de las oficinas, se utiliza el sistema inteligente LUTRON, el cual garantiza a los colaboradores el ambiente ideal con el máximo de eficiencia energética. Se tomaron en cuenta todos los detalles en los lugares de trabajo: todos los colaboradores tienen una vista externa que les permite despejarse del trabajo y al mismo tiempo crea un ambiente de trabajo más relajado.

 

En la sede de BEA hay pocas oficinas cerradas (para las áreas comerciales y administrativas): todos los consultores trabajan en un espacio abierto, creando una atmósfera amigable y sobre todo colaborativa.

 

La empresa también le ofrece a sus colaboradores lugares de estacionamiento exclusivos para quienes usan autos híbridos y además ha instalado estacionamiento para bicicletas. Dado que BEA es una empresa green, el color verde se encuentra por todos lados en las oficinas: BEA tiene un jardín interno y un techo verde donde los colaboradores cultivan hierbas de olor y verduras.

 

Para disminuir el estrés, los colaboradores también pueden usar el pequeño jardín zen. En fin, se aseguró que cada detalle de las oficinas comunicara el mensaje del brand, osea que la sostenibilidad es fundamental en todos los ámbitos de la empresa.

 

BEA, una slow factory

 

La sede corporativa de Bioconstrucción y Energía Alternativa fue transformada en un espacio que dialoga, transparente, un lugar de encuentro para la comunidad interna y también externa. Podemos afirmar que BEA híbrida y mezcla la lógica del internal branding con aquella típica del CSR en modo innovador, inclusive tocando temas del bienestar organizacional (cfr. P. Musso, Slow Brand – La gestione socio-economica della marca contemporanea).

 

Esta iniciativa se basa en dos puntos fundamentales, en primer lugar considerar al colaborador una persona, el desempeño de ésta en su puesto genera una mejora en los procesos productivos con consecuencia directa hacia el producto final y sin duda una retribución económica para la empresa; el segundo punto es la atención brindada a la sostenibilidad en la toma de decisiones de la empresa comenzando por valores éticos sólidos que la misma empresa se empeña en transmitir a sus stakeholers.

 

En este caso de estudio podemos ver de modo evidente el contacto entre la comunicación interna y externa: la sede de BEA funciona también como showroom de ecotecnologías y estrategias de green building.

 

Asimismo está abierta a toda la comunidad y cada mes se organizan eventos del tipo Open House, con conferencias sobre diversos temas como el evalúo de inmuebles sostenibles y las nuevas tecnologías para el ahorro energético. Además, no faltan las fiestas en el techo verde para los invitados externos y los colaboradores internos.

 

Cabe mencionar que cada martes y jueves, la empresa ofrece una visita guiada de sus oficinas para los grupos interesados: estudiantes universitarios, empresarios, visitantes internacionales, niños en campamentos de verano, etc. Durante estas visitas la empresa involucra a la comunidad que la rodea, la escucha y dialoga con ella sobre el futuro de la sostenibilidad.

 

Internal branding de acuerdo a BEA

 

Tras la remodelación de las oficinas centrales, Bioconstrucción y Energía Alternativa decidió tomar un paso más para convertirse en un lugar de trabajo sostenible en todos los ámbitos. BEA desarrolló programas para optimizar los procesos de contratación y retención de recursos humanos. Por ejemplo, se realizan encuestas anónimas de clima laboral a los colaboradores y se escucha a cada colaborador durante entrevistas en diversas fases, al ingreso y a la salida del mismo.

 

En tan sólo 4 años, BEA creció de 6 a 30 colaboradores. Consecuentemente, el personal se convirtió en la prioridad de la dirección de la empresa, la cual se propuso una meta adicional: obtener el certificado ESR, certificado nacional para empresas socialmente responsables.

 

Así pues, creó un puesto de trabajo al interno de la empresa que se dedica exclusivamente a la responsabilidad social y paralelamente desarrolló programas y eventos para la comunidad interna como las Olimpiadas BEA: cada verano, la empresa organiza una jornada en una casa de campo en la cual los colaboradores, divididos en grupos, se enfrentan en actividades divertidas como juegos en la alberca, adivinanzas, deportes y juegos estratégicos.

 

Obviamente todos están relacionados con los valores de la empresa como el trabajo en equipo, la transparencia y la sostenibilidad con el fin de crear lazos comunitarios duraderos.

 

Otras iniciativas parecidas son los eventos de convivencia que patrocina la empresa en un salón de juegos donde los colaboradores compiten en los go-karts y el laser tag; la posada navideña donde hay regalos para todos, karaoke y piñata mexicana; los maratones y el torneo interno de futbolito.

 

En fin, los colaboradores de BEA juegan y trabajan juntos todo el año, dentro y fuera de la oficina, al grado que todos se consideran una grande familia.

 

Simultáneamente, la dirección de la empresa intenta valorizar a cada colaborador, promoviendo la diversión y contribuyendo al crecimiento personal. Para esto el departamento de recursos humanos gestiona un plan de desarrollo personal: cada consultor puede elegir entre varios cursos de especialización personalizada y puede disfrutar beneficios de welfare empresarial, como horarios flexibles para madres trabajadoras y la posibilidad de trabajar a distancia.

 

Adicionalmente, la empresa ofrece una Cátedra para los estudiantes de arquitectura del ITESM, la prestigiosa universidad local. Al día de hoy, cuatro generaciones han completado la Cátedra, posteriormente algunos de ellos han entrado a BEA como practicantes y sucesivamente han sido contratados como consultores. 

 

Conclusiones, hacia una Content Factory

 

El caso internacional estudiado nos ayuda a comprender cómo un contexto de “vida liquida” se inclina cada vez más hacia una actitud slow incluso en el mundo empresarial.

 

Es justo en este escenario que las empresas desarrollan nuevas maneras de asociar sus valores, entre ellos los éticos, bajo una perspectiva de sostenibilidad a 360°, tanto para los stakeholders internos como para los externos. Por ende la empresa se transforma en una content factory, o un lugar de trabajo capaz de crear productos y contenidos de comunicación en un entorno colaborativo, llegando siempre a un público más amplio.

 

En este escenario de colaboración, la responsabilidad social empresarial ocupa un peso y lugar significativo, adentrando en cada ámbito de la empresa a través de la perspectiva de bienestar participativo.

 

BEA es un caso ejemplar de una empresa que funciona tanto como slow factory que como content factory, capaz de afrontar los cambios del mercado global actual, donde la responsabilidad social empresarial no se limita a compartir el valor creado, sino también genera valor poniendo en marcha procesos de innovación que le permiten adquirir una ventaja competitiva significativa.

 

 

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Ana Vela, nació en Monterrey, México, es egresada de la carrera de Letras (Universidad de Monterrey) y actualmente estudia la maestría en Idiomas, literatura y cultura de Europa y de América (Università Cattolica sede de Milán). Ha trabajado como coordinadora de responsabilidad social, investigadora y traductora. 

 

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